Cuando mi interés en la música que tocaban en el radio rebasó el límite de “escucharla” para decidir “cantarla”, contaba con muy pocos elementos prácticos para hacerlo: El tocadiscos monoaural de la sala de mi casa, unos cuantos discos de 45, un block de doble raya y eso sí, varios lápices con goma. Mi conocimiento del idioma Inglés por otro lado...
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